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¡Bienvenido y bienvenida a Meno Acontecer de agosto, 2019!

8.15. 2019 Posted By: The Mennonite 35 Times read

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Uniéndonos a la naturaleza a través de buenos hábitos diarios. Me hago la pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que pisé la tierra con mis pies descalzos o pasé una tarde mirando el sol ocultarse? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que subí a un árbol o admiré una flor o un ave y sus colores?

En nuestra rutina diaria, muchos de nosotros hacemos nuestra vida cotidiana bastante separados del mundo natural. Vivimos en casas cómodas con clima controlado. Tal vez desayunamos a la carrera y nos llevamos el café, manejamos nuestros carros o subimos a un metro o autobús al trabajo, con el teléfono celular en la mano y audífonos en nuestros oídos. Pasamos nuestras tardes y noches adentro, pegados al celular y cenando. ¿Nos parece esto familiar?  Esta es la rutina de nuestro tiempo presente.  Esto no es nada de que avergonzarse, nos ha tocado vivir en la era de la revolución digital. Uniéndonos  intencionalmente con la naturaleza puede cambiar la vida.

Hay estudios que indican que cuando nos unimos con la naturaleza, experimentamos menos estrés, menores niveles de cortisol y una recuperación más rápida de la enfermedad. El escritor ambiental Richard Louv, dice: “trastorno por déficit de la naturaleza”, una forma de sufrimiento que proviene de una sensación de desunión de la naturaleza y sus poderes.

Evitemos estar desunidos de la naturaleza en una caminata, corriendo, montando bicicleta y no estar realmente presente. Tal vez, tenemos lo audífonos puestos y estamos escuchando música o un podcast, o tal vez estamos concentrados haciendo planes o resolviendo situaciones mentalmente. Nuestro cuerpo es parte de la naturaleza.  Se trata de estar presente en el entorno y dentro de mi mismo, tomar conciencia de mi entorno, calmar la mente y sentirme vivo.

En mi viaje a Europa este verano, leí que Dinamarca es un país de gente feliz: hay más vida y apoyo comunitario. En Hamburgo, visitamos un pueblo pequeño en nuestro recorrido en un barco, caminamos desde el puerto y nos internamos al centro buscando restaurantes, me sorprendió ver mucha gente de todas las edades, sentados frente a las cafeterías, estaban conversando y sobre todo era un día entre  semana. Necesitamos ver a las personas, tocarlas, sentir sus energías junto a nosotros, en la vida real. Un sentido de pertenencia a una comunidad o una iglesia y el conocimiento de la gente nos hace más felices y contentos. Quizás esta sea una de las razones por las cuales Dinamarca domina las clasificaciones de felicidad. El aislamiento social es un problema real, especialmente entre las personas que viven  en conjuntos de apartamentos y edificios altos.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Salmo 19:1 “Dios hizo la Tierra para que fuera el hogar ajardinado de la humanidad. Al ver su obra, la calificó de ‘muy buena’…” (Génesis 1:28, 31; 2:15)

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