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Como mujer Dios vio en mi, potencial (La vida de Leticia)

1.23. 2019 Written By: Por Adriana Celis

“Uuuhh. uuhh… Vamos en el tren…vamos en el tren, a la patria celestial… súbanse niñitos es un tren muy especial … es el tren del evangelio … Vamos niños te invitamos subir a nuestro tren…” ¿Quién no ha escuchado esta linda canción infantil? De la autoría e interpretación de Miguel Bonilla, cantada en muchas ocasiones en escuelas dominicales, ministerios infantiles, campamentos de verano, o tal vez antes de ir a dormir. La influencia de esta linda canción infantil sobre la vida de la pastora Leticia Cortés, marcó su vida y la encaminó a seguir a Jesús. Leticia, es originaria del Distrito Federal, México ella es la  mayor de 8 hermanos. Cuando cantaba esta canción se inundaba de  paz, esperanza y consuelo en momentos de angustia y aflicción.

Desde muy joven Leticia, tuvo que soportar momentos de muchas dificultades, de muchos retos a nivel familiar y económico, fueron tiempos duros, muy difíciles en su núcleo familiar, por causa de los constantes abusos de violencia intrafamiliar. Su papá tenía un concepto erróneo de lo que significaba el ser hombre y padre de familia, sometía a su mamá y a sus hermanitos a constantes golpizas,  eran víctimas de violencia doméstica, esa violencia que no distingue estrato social, lengua, cultura o creencia religiosa,  aunque fue un padre proveedor económicamente.  Leticia, recuerda esos días con tristeza, la injerencia de alcohol y el mal carácter del padre, hacían que él, tratará a sus seres cercanos como cosas u objetos sin valor, haciendo que ella junto con su familia creyeran que no eran personas dignas, lidiando así con una baja autoestima. Leticia recuerda que esta canción infantil “El tren del evangelio”  cantada por su tía antes de ella ir a dormir, la llenaba de esperanza y alegría de un mejor porvenir para ella y su familia, ya que aliviaba de cierta forma en su alma los maltratos que debía de soportar.

El tiempo seguía su curso y ella presenció como los días, se volvieron meses y los meses años y aquella niña se convirtió en una linda jovencita con muchos sueños y deseos de salir adelante, aunque estos sueños se vieran un tanto lejanos. Fue víctima de abuso sexual a los 14 años de edad, en esos instantes todo parecía desvanecerse, su vida, sus metas, sus ideales.  Ella se consideraba como una joven flor que empezaba a vivir, era bastante difícil soportar esta dura situación para la vida de una joven adolecente, no es cómodo aceptarlo.  Durante ese tiempo se acercó a ella un joven quien aparentemente  le brindaría ayuda para salir de esa vida llena de espinas y sufrimientos, quien la entendería, asemejándose bastante al príncipe azul que ella anhelaba en su vida. La realidad fue que más adelante se convertiría en su verdugo, y es que bien dice el dicho: “no todo lo que brilla es oro.” Eran situaciones parecidas a la de su niñez, nuevamente tuvo que soportar violencia y humillaciones por parte de este hombre. Ante estas circunstancias ella se preguntó: ¿Tiene Dios un propósito? ¿Podría Dios intervenir? Para dar respuestas a estos interrogantes, pudo afirmar que las circunstancias no limitan a Dios que creo los cielos, las estrellas y el firmamento, quien conoce nuestro ser aun antes de nacer.

Aunque todo parecía perdido para ese entonces, ella ya de 18 años de edad, siendo madre de 3 lindos niños, y aunque nadie ni aun ella misma viera un camino diferente al que le ofrecía la tristeza, la soledad y las roturas amorosas, una noche acudió a una Iglesia Pentecostal donde le compartieron del amor de un salvador quien tenía el poder para limpiarla, perdonarla y restaurarla, ese salvador se llama Jesús hijo de Dios,  quien la alcanzó y no le importó su pasado, sanándola de su heridas interiores, brindándole una nueva vida, rescatándola de ese caminar lleno de dificultades que poco a poco quedaban atrás.

A los días siguientes a su encuentro personal con Jesucristo, cerca de su casa llego un grupo de misioneros, quien bajo el liderazgo de Thomas Hangler, un amable y querido misionero de la Iglesia Menonita, él vio en ella potencial de servicio, de cómo contando el testimonio de su vida, podía ser de gran  ayuda a otras familias especialmente a mujeres que estuvieran pasando por la misma situación de violencia intrafamiliar por la que ella había pasado. Fue de una forma poco imaginada como Leticia inicia sus capacitación bíblica, comenzando su proceso de formación, recibiendo entrenamiento misionero.

Desde esa época hasta la actualidad ha pasado por gratos momentos, se casó con un hombre que la ha amado y respetado, aunque han  atravesado procesos difíciles, pero han visto como la mano fiel del Señor los ha fortalecido y ayudado, como dice 1 de Corintios 27-29: ..”En cambio, Dios eligió lo que el mundo considera ridículo para avergonzar a los que se creen sabios. Y escogió cosas que no tienen poder para avergonzar a los poderosos.  Dios escogió lo despreciado por el mundo —lo que se considera como nada— y lo usó para convertir en nada lo que el mundo considera importante.  Como resultado, nadie puede jamás jactarse en presencia de Dios…” NVI.  Dios la escogió para anunciar el mensaje de su palabra, para traer aliento, esperanza, buenas noticias de Salvación que Jesucristo vino para cambiar la vida de aquellos que se habían perdido y como Dios se ha revelado  a su vida, siendo ese buen padre, supliendo los vacíos y maltratos a que fue sometida por su padre terrenal cuando le falló tantas veces. Su Padre celestial tenía un plan grande para con su vida y la vida de su esposo e hijos, porque Dios es un buen padre quien es tierno, lento para la ira y grande en misericordia, que sabe nuestra condición como humanos, como polvo que volverá al polvo, quien  ve en nuestras vidas potencial, así a otros les cueste verlo.

En la actualidad la pastora Leticia Cortes, trabaja  mano a mano, junto con su esposo Fernando Loyola en la Iglesia Centro de Alabanza Filadelfia, Estados Unidos de Norte América, liderando y pastoreando la iglesia, cursa estudios de biblia y teología en el Seminario Bíblico Anabautista Hispano (SeBAH). Ofrece asesoramiento a personas que como ella, han pasado por situaciones de violencia intrafamiliar ayudándolas a salir adelante, mostrándoles que sí es posible  salir de esas situaciones, dándoles palabra de ánimo para tener determinación, coraje  y fe en Dios buscándolo de todo corazón, quien todo lo puede. Amándose a sí mismo, valorándose  y sobre todo subirse como dice la canción infantil al tren del evangelio que nueva vida te da.