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Ellas y la Libertad: Encuentro 9, Guías Para Encuentros de Reflexión Comunitaria

1.23. 2019 Written By: Por Tony Brun 32 Times read

El Dr. Tony Brun, teólogo, profesor y escritor ofrece la siguiente serie de estudio bíblico para ser coleccionada: Guías Para Encuentros de Reflexión Comunitaria. Esta es la novena parte de la serie, con la esperanza que la disfruten, les sirva de recurso en el ministerio y que sea de gran provecho para todos los lectores. –Marco Güete

 

Introducción

Una lectura lisa y llana de la Biblia – así como de la mitología griega  – mostraría que las mujeres no han sido bien tratadas, digamos, al menos con dignidad.   Eva – quien fuera la primera mujer de la humanidad según la Biblia – queda como una tonta por hacer que Dios nos echara del Paraíso, y Pandora – quien fuera la primera mujer según mitología griega – fue una atolondrada porque destapó la caja que llenó al mundo de desgracias.

“La cabeza de la mujer es el hombre” remató el apóstol Pablo en las páginas del Nuevo testamento.  Y casi veinte siglos después, uno de los fundadores de la psicología social en Occidente, afirmaba comprobar que “una mujer inteligente es tan rara como un gorila de dos cabezas”.

En la historia oficial – sea esta de la Humanidad o de la Iglesia – las mujeres no cuentan. Si aparecen, a lo sumo son apenas las esposas de algún prócer o simplemente el respaldo de un gran hombre, pues como suele decirse disparatadamente que, “detrás de todo gran hombre hay una mujer”.

En esa historia oficial, las mujeres no aparecen. Semejantes a las Marías del cristianismo antiguo que aparecen poco en el Nuevo testamento, han sido escondidas, prohibidas, censuradas y castigadas.  Y si aparecen – igual a las Marías del cristianismo antiguo – son prostitutas o vírgenes.

Pero en la realidad, no era así. Esa historia oficial las esconde.  Pero ellas se escapan y reaparecen por alguna “rendija” de los textos.

Entonces, nos cabe a nosotros saber leer e interpretar esas “rendijas” textuales.  Por ejemplo, conoceremos a “Sukaina, bisnieta de Mahoma que no sólo no usaba el velo, sino que lo denunció a gritos, se casó cinco veces y en sus contratos matrimoniales se negó a aceptar la obediencia al marido.  También a aquellas dos mujeres gallegas llamadas Elisa Sánchez y Marcela Gracia, que contrajeron matrimonio en la iglesia de San Jorge en 1901, una de ellas vestida como hombre.  O la ´molestosa´ Juana Manso, que contra viento y marea fundó escuelas laicas y mixtas en Argentina y Uruguay y ´se divorció cuando el divorcio no existía´.

O las cinco mujeres que voltearon la dictadura militar del general Hugo Banzer en Bolivia…”(https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-35823-2015-06-16.html)

La lista seguiría incontenible.

Durante la conquista de América Latina, son innumerables las mujeres capitanas negras e indias que propinaron tremendas palizas a las tropas españolas y portuguesas invasoras.

Posteriormente instalado el sistema del capitalismo colonial caracterizado por el saqueo y la esclavitud, las mujeres fueron parte del botín de guerra como el oro y las tierras.

Como antes, también hoy la explotación sexual de las mujeres contribuye a la acumulación del capital.  Los milenios de patriarcado han producido un mundo insostenible. “La humanidad vuela torcida, como un pájaro de una sola ala” (Eduardo Galeano).

Y como antes, también hoy la resistencia y lucha de las mujeres contribuye a la salvación de la humanidad.   Es necesario recuperar la otra ala: la mujer.

 

PARTE 1. Textos de la Vida

1. No hay modo de evitar que se difunda la peste de la libertad. Por mucho negro que crucifiquen o cuelguen de un gancho de hierro atravesado a las costillas, son incesantes las fugas desde las cuatrocientas plantaciones de la costa de Surinam.

Selva adentro, un león ruge la libertad y llama a los “cimarrones” (“flechas que buscan la libertad”).

Al amparo de selvas y pantanos y hondos cañadones y lejos del amo levanta una casa libre y la defiende abriendo caminos falsos y trampas mortales.

Por su afán de libertad, el cimarrón gangrena la sociedad colonial.

 

2. Antes de escapar, las esclavas roban granos de arroz y de maíz, pepitas de trigo, frijoles y semillas de calabazas. Sus enormes cabelleras hacen de graneros.

Cuando llegan a los refugios abiertos en la jungla, las mujeres sacuden sus cabezas y fecundan así, la tierra libre.

 

Leamos todo el texto de la Vida para comprenderlo en su totalidad.

  1. ¿Cuál es la palabra que más se repite en el texto?
  2. ¿Qué opinamos sobre el título del Encuentro (Ellas y la libertad)? ¿Corresponde al contenido del texto de la Vida? ¿Qué otros títulos elegiríamos?
  3. En la Introducción nos referimos a la frase “detrás de un gran hombre, hay una mujer”. ¿Qué otros “dudosos elogios” conocemos referentes a la mujer? (Si es necesario, puede hacerse una lista interpretando cada frase).
  4. ¿Cuáles mujeres y por qué acciones se recuerdan en la historia de su comunidad, región o país?
  5. Observemos el verso 1.

¿Por qué es “incontenible” el “afán de libertad” en el ser humano oprimido?

Según el texto, vemos que la libertad es un derecho por el cual hay que luchar para conquistarlo y defenderlo (“flecha que busca la libertad”…”levanta una casa libre y la defiende…”)

A. ¿Qué luchas y defensa de la libertad podemos impulsar nosotros en nuestro contexto y con nuestras posibilidades?

B. ¿Qué otros grupos defienden la libertad en nuestro contexto? ¿La libertad de quiénes? ¿Con qué medios realizan esa defensa?

  1. Leamos ahora el verso 2.

A. Se especifica otro “sujeto histórico”. Es decir, un grupo o fuerza social que actúa en su propia liberación. ¿Cuál es?

B. ¿Qué sentimientos u observaciones nos inspira este verso 2 ? ¿Por qué?

C. ¿Cómo contribuían ellas, las mujeres, – en este caso – a la libertad?

 

  1. Las expresiones “los refugios abiertos” y “la tierra libre” nos señalan el anhelo, el sueño, el proyecto utópico – lo que aún no es, pero ¡debe ser! – de esclavos y esclavas en la colonización de América.La contribución de ellas, ¿es hacer un reino aparte y exclusivamente femenino? ¿Por qué? Explicar según las palabras del verso 2.

 

  1. La iglesia – para ser justamente iglesia – debe autoconcebirse como “refugio abierto”, “una comunidad abierta”. Y también, no menos importante, es que será así cuando las mujeres puedan “sacudir sus cabezas” – con un ¡sí! o con un ¡no! – y fecundar así, una “tierra libre”.

A. En nuestra comunidad, ¿cuáles son los espacios abiertos para la participación liberadora de las mujeres?

B. ¿Podrá una comunidad ser un “refugio abierto” si no se les permite a ellas “sacudir sus cabezas”?

¿Es este un problema nuestro? Si es así, ¿qué estamos dispuestos y dispuestas de hacer – desde ahora – para convertirnos en “un espacio de tierra libre”?

Preferencialmente, aquí han de responder primero las mujeres, exponiendo necesidades y propuestas para analizar juntos.

 

PARTE 2. Textos de la Biblia

Leamos todo el texto bíblico en Éxodo 1:13-21.

1. Comparemos los dos textos (Vida y Biblia).

A. ¿En qué aspectos generales se asemejan?
B. ¿En que aspectos generales se diferencian?

2. Em ambos casos hay una situación de dominación y esclavitud; y en ambos textos, la participación de las mujeres tiende a contribuir a la libertad.

A. ¿Cómo evitaban el régimen de explotación y esclavitud las esclavas negras de América? ¿Cómo contribuían a la libertad de su pueblo?
B. Y las “parteras hebreas”, ¿cómo argumentaban contra el orden imperial? ¿Cómo contribuían, entonces, a la libertad de su pueblo?

 

Nota de reflexión y diálogo:

En un régimen de opresión y cautividad, esta realidad impone nuevos criterios y acciones éticas, y por eso mismo, relativiza ciertos dogmatismos tradicionales. En un régimen de opresión y cautividad, esos dogmatismos pueden volverse no solamente obsoletos, sino ¡hasta enemigos de la libertad!   Por decirlo claramente: una mentira puede volverse necesaria e incluso éticamente obligatoria, cuando puede salvar vidas.

¿Qué hubiera pasado si las esclavas negras no robaban alimentos antes de fugarse a los refugios?

¿Qué hubiera pasado si las parteras de las hebreas no mentían y entonces le decían la verdad al Faraón?

A. En su contexto de esclavitud, opresión y muerte, ´qué significaba para las parteras tener temor de Dios? ¿No mentir, favorecer la libertad y la vida?
B. En nuestro contexto comunitario, ¿cómo interpretamos “tener temor de Dios”?
C. Con respecto a la situación de la mujer, ¿cómo nuestra práctica congregacional le inspira “temor de Dios”? ¿Contribuye esto a su libertad y vida digna? ¿Por qué?

3. Desde la perspectiva de nuestro tema “Ellas y la libertad” nos preguntamos para dialogar y responder también con acciones:
A. ¿Qué actividades de concientización y acción sobre las mujeres podemos desarrollar nosotras y nosotros?
B. ¿Cuáles son las necesidades y potencialidades de las mujeres en nuestro medio, y cuáles son nuestros recursos para desarrollar reflexiones y acciones sobre “ellas y la libertad”?

 

Para Mayor Información

Puede comunicarse con Marco Güete, Director de Ministerios Hispanos para la Educación Pastoral y de Liderazgo de la Agencia Menonita de Educación Marcog@MennoniteEducation.org