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¿Qué es lo que está pasando doctor, nuevamente el cáncer me ha vuelto?

1.23. 2019 Written By: Por Adriana Celis 166 Times read

“Es nuevamente cáncer” dijo el Doctor, aquella soleada tarde, donde el viento soplaba afablemente y la brisa del mar era muy cálida en Fort Lauderdale, Florida, los ojos de la paciente se humedecieron, su voz se quebrantó, sentimientos como la angustia y la zozobra inundaron los pensamientos de aquella persona, que recibía este diagnóstico; preguntas surgían ¿Qué es lo que está pasando doctor, Nuevamente el cáncer ha vuelto?; cuestionamientos que en ese momento inundaban la mente de la paciente y es que, ante una noticia tan inesperada y difícil, que no es fácil de asimilar ¿Qué es lo normal hacer?  ¿Cómo reaccionar? ¿Quién no se preguntaría? ¿Por qué?, este es el caso de nuestra querida hermana Amanda Arango de Falla, quien ha servido al Señor con pasión y amor en el ministerio pastoral, y la obra misionera con Iglesia Menonita en Colombia y Los Estados Unidos de América, durante más de 35 años, quien se ha enfrentado y luchado con las fuerzas que solo el Señor puede dar contra esta enfermedad y es así como nos comparte su testimonio de como el Señor, mediante su Santo Espíritu ha sido su salvador, sanador y ayudador fiel durante esta prueba que afronta.

Amanda es una sierva de Dios, llena de alegría, de amor por el prójimo, esforzada, valiente y ante todo una mujer de fe, quien nació en el seno de una familia cristiana en la hermosa ciudad de Armenia, Quindío, conocida como la ciudad milagro, que se encuentra ubicada en el país con aroma a café, Colombia.  En el año 2012 después de someterse a muchas pruebas de sangre y exámenes médicos especializados, se confirma el diagnostico de que Amanda tenía un tipo de cáncer llamado mieloma múltiple, que ataca específicamente la médula ósea. para lo cual se le sometió al tratamiento de quimioterapia y radioterapia interna en el hospital para así luchar contra la enfermedad. Durante el  tiempo en el hospital, le vino un pensamiento desagradable a su mente, ella comparte que en un madrugaba mientras meditaba en las promesas que el Señor nos hace en su palabra  le vino a la mente que no se repondría del tratamiento de diálisis, sus riñones habían dejado de trabajar. Este era, según Amanda un pensamiento influenciado por Satanás, le decía “no podrás salir de esta situación, no luches más.” Fue en ese momento que ella tomo el escudo de la fe, clamo al Señor y alabo su nombre, el Señor contesto a su clamor y le dio esta palabra que se encuentra en el Salmo 118: 17 No he de morir; he de vivir para proclamar las maravillas del Señor, y en Isaías 43:19 ..”Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados”

A partir de esa experiencia, el Señor comenzó a realizar en el cuerpo de Amanda una obra de sanidad tanto física como emocional, ella recibió gozo, y una paz que sobrepasa todo entendimiento, y con el pasar de los días, la noticia de que el tratamiento estaba respondiendo bien en su cuerpo, sus riñones volvieron a trabajar, no más horas bajo los equipos de diálisis, el cáncer se desvanecía y, se desvanecía día tras día, hasta que desapareció.  Amanda estaba libre de cáncer.  Pasaron los años y los años, su cuerpo limpio se mantenía libre de cáncer.  El cumplimiento de las promesas del Señor se hizo una verdad sobre la vida de Amanda, sin lugar a dudas Dios ha sido fiel y bondadoso para con la vida y la humanidad de ella.

Después de seis años, un día, mientras se encontraba en su casa, no se sintió bien, un cansancio raro y diferente le afectó, este malestar la hizo visitar nuevamente a su doctor, quien en una cálida tarde de verano le diagnostica  las causas de su recurrente fatiga, un nuevo tipo de cáncer, Leucemia. ¿Leucemia? Sí, así como lo había escuchado de su doctor,  un nuevo cáncer apareció. Preguntas venían e iban, ¿qué sucede? ¿nuevamente? ¡Si, EL Señor ya me sano! ¿Cómo lo tomara mi familia? Pero a través de todo este sinnúmero de preguntas, de los momentos difíciles, de las noches largas, del dolor, de la angustia, la confesión en fe de Amanda fue que, ¡Dios es bueno! aun en los días no tan buenos ya que estos son pruebas de la fidelidad Dios, Él esta con ella, Él es su santuario, su ayudador, su padre, su sanador, ante su nombre las tinieblas tiemblan, se desvanecen porque su nombre es fuerte, lugar seguro, el “Gran Yo Soy.”

En la actualidad Amanda goza de un buen reporte médico lleno de esperanza, su cuerpo está libre de cáncer nuevamente, aun se encuentra recibiendo el tratamiento pertinente, por recomendación de sus doctores, su cuerpo ha respondido bastante bien al tratamiento, su salud se está recuperando a pasos agigantados. Amanda afirma con convicción:  “Lo que confirma que cuando el Señor promete algo, Él lo cumple, sin importar las circunstancias que hayan alrededor, esto no condiciona ni limita el poder del Dios, porque fiel y verdadero es Él que lo prometió, quien inició la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo, además Él no es hombre para que mienta, o se arrepienta, cuando Él promete algo lo cumple.”

Finalmente Amanda hace la invitación al lector: “No importa la circunstancias que se presenten en la vida, siempre se aprende a vivir una vida de gratitud y exaltación al Señor quien es bueno, fiel y verdadero.”