all Spanish
Spanish posts

Reflexión Pastoral: Síganme y los Haré Pescadores de Personas

7.28. 2016 Written By: César Moya 63 Times read

Dios encarnado se manifestó a los reyes magos, no en Jerusalén, el centro del poder, sino en Belén, símbolo de lo pequeño, de lo humilde, de lo despreciado por el mundo. Allí es donde se manifiesta el Dios encarnado, el Dios hecho “hombre”`, hecho humano. También hemos reflexionado que este Dios encarnado, Jesús, se manifiesta como el Salvador del mundo, que tiene como misión el trabajo por la paz y la reconciliación. Que él fue al río Jordán porque su misión se ubicaba entre el pueblo judío, considerado como el pueblo privilegiado por Dios, y el mundo gentil, el mundo que se consideraba que no gozaba “del favor de Dios”. Hoy seguimos con el tema de la epifanía, en esta ocasión como la manifestación a aquellos que están dispuestos a seguirle, es decir, de aquellos que están dispuestos a ser sus discípulos.

En la época de Jesús había otros maestros que también invitaban a que se les siguiera; Jesús no era el único rabí o el único maestro que tenía discípulos. Sin embargo, hay una característica especial en él. Él era quien llamaba a los discípulos a seguirle. ¿Se imaginan? Mientras que los otros maestros, los otros rabinos, son seguidos por quienes decidían ser sus discípulos, Jesús es quien invita a que le sigan. Parece chocante, pero así era. Es decir, Jesús no esperaba que las personas tomaran la decisión de seguirle sino que él los invitaba a seguirle. Y eso es lo que hace con nosotros. Nosotros tenemos la opción de hacernos discípulos de otros. A pesar de lo anterior, en lo que quiero concentrarme es en identificar que la decisión de seguir a Jesús implica dejar algo. Fijémonos.

Las implicaciones del seguimiento: económicas, sociales y comunitarias. El texto de Marcos nos habla que dos parejas de hermanos, que eran pescadores, toman la decisión de seguir a Jesús. En la primera pareja, la de Simón y Andrés, el texto resalta que, ante la invitación que les hace Jesús a seguirle, ellos dejaron sus redes. Escuchen, dejaron sus redes. Ellos eran pescadores y ellos tuvieron que dejar sus redes. Recordemos que la pesca era una profesión de clase media en ese entonces. De manera que dejar el oficio de pescador tenía repercusiones en el área económica. Para algunos de nosotros la decisión de seguir a Jesús también ha tenido como implicaciones dejar el trabajo que teníamos o cambiar nuestra actitud frente a la economía. Suena duro ¿verdad? Pero eso es lo que dice el evangelio. Aunque esa no es la experiencia de todos. Hay otras experiencias como la de la segunda pareja de hermanos.

De la segunda pareja de hermanos, la de Santiago y Juan, el texto también dice que eran pescadores y que no eran pobres dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros”. La diferencia con la primera pareja de hermanos es que el seguimiento a Jesús ahora no tiene implicaciones económicas sino sociales. Tiene implicaciones de lealtades familiares. Para algunos de nosotros la decisión de seguir a Jesús también ha tenido implicaciones familiares y sociales. En el caso de Santiago y Juan la implicación es que tuvieron que dejar a su padre Zebedeo.

Además, ese llamamiento que hace Jesús a seguirle tiene implicaciones comunitarias. Reta a las personas a pertenecer a una comunidad. Una comunidad que sigue a su Señor y Maestro: Jesús. Es una comunidad donde no hay griegos ni hebreos. Sí. Fijémonos. Tal como el mismo texto lo sugiere al ilustrar el primer llamado con nombres griegos Simón y Andrés, y el segundo llamado con nombres hebreos, Jacobo y Juan. Eso no es casualidad. Eso es porque Jesús está muy interesado en que la comunidad que lo siga tenga la misión de ser una comunidad que rompe barreras culturales. Una comunidad que reconcilia a quienes han estado separadas por razones culturales, lo cual implica cuestiones de raza, de nacionalidad y de género.

Nosotros los anabautistas pertenecemos a una tradición que surge en el siglo XVI, que enfatizó en el aspecto del discipulado, del seguimiento a Jesús en la vida diaria. Este aspecto fue consignado en una hermosa frase de Hans Denck, un líder anabautista del siglo XVI “nadie puede conocer a Cristo a no ser que le siga en vida”. Y eso significa que debemos estar dispuestos a hacer cambios en varias áreas de nuestra vida, en especial las económica, la social y la comunitaria.

Lo anterior quiere decir que nuestras economías deben ser puestas al servicio del reino de Dios y de la humanidad. Que nuestras economías deben resistir la tentación de querer explotar a otros. Unido a lo anterior está que debemos trabajar por la igualdad social, por disminuir la brecha entre ricos y pobres. Y también tiene que ver con pertenecer a una comunidad. Esto es, pertenecer a una comunidad que tiene a un maestro en común, a Jesús, quien nos invita a trabajar por la reconciliación del mundo. Quien invita a judíos y no judíos, a griegos y hebreos, a personas de diferentes naciones y culturas a que nos unamos en su misión de ser instrumentos de reconciliación en un mundo dividido.

He dejado este punto que sigue para el final porque es el clímax del seguimiento: el camino del sufrimiento. El Jesús que nos llama a ser sus discípulos es el Jesús que sigue el mismo destino de Juan el bautista: el martirio. No hay discipulado sin disposición a dar la vida por amor a otros.

Entonces, como nos podemos dar cuenta, hay una diferencia entre el discipulado al que invitan otros maestros y al que invita Jesús. La invitación de los otros maestros no tiene implicaciones de vida. Pero la invitación de Jesús sí; recorrer el mismo camino que el recorrió. El camino que lo llevó a la cruz. El camino de entregar la vida por los demás.

Aplicación

  1. ¿Qué crees que ha sido lo que más te ha costado en el seguimiento a Jesús?
  2. Cuando decidiste seguir a Jesús, ¿qué pasó en la relación con tu familia? ¿y con tus amigos? ¿Siguió siendo igual? ¿Por qué?
  3. ¿Se puede ser discípulo de Jesús sin pertenecer a una comunidad de fe? Argumenta tu respuesta. ¿Crees que tu respuesta está basada en el ejemplo de Jesús?
  4. ¿Qué significa para ti estar dispuesto/a a dar la vida por los demás? ¿Será que significa que debemos llegar a la muerte por causa del evangelio? Menciona algunos ejemplos prácticos de cómo puedes aplicar el principio de dar la vida por otros.