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Trilogía religiosa del conquistador: no prengutar, no dialogar, no comprender: Encuentro 10, Guías Para Encuentros de Reflexión Comunitaria

2.27. 2019 Written By: Por Tony Brun 70 Times read

El Dr. Tony Brun, teólogo, profesor y escritor ofrece la siguiente serie de estudio bíblico para ser coleccionada: Guías Para Encuentros de Reflexión Comunitaria. Esta es la decima parte de la serie, con la esperanza que la disfruten, les sirva de recurso en el ministerio y que sea de gran provecho para todos los lectores. –Marco Güete

 

Introducción

La historia del cristianismo como toda historia humana, contiene aspectos luminosos, y también sombríos, muy sombríos.  Particularmente las misiones cristianas, abundan en relatos simbólicos de lo divino, y pero también diabólicos.  Por ejemplo, si seguimos históricamente la opción por los pobres en la tradición y teología cristiana  podemos encontrar el brillo de la luz divina en las obras cristianas y la misión de la Iglesia (Clodovis Boff y Jorge Pixley: Opción por los pobres, Ediciones Paulinas: Madrid 1988).  Igualmente, en esa misma historia del cristianismo encontraremos las guerras de las cruzadas y los genocidios de las conquistas – por citar ejemplos masivos – a manos de misioneros cristianos enviados con la bendición de la Iglesia.

Más cercano a nuestros días, todavía podemos inspirarnos con luminosos modelos de encarnación misionera (Willis Horst, Ute Mueller y Frank Paul: Misión sin conquista, Ediciones Kairos: Argentina 2011). Pero también podemos entristecernos, cuando no pocos – infelizmente no pocos – cristianos hoy defienden hasta la ira, y ensalzan y elogian hasta la alabanza, las vergonzosas palabras y actitudes de sus presidentes de turno (Trump, Bolsonaro, Ortega, Maduro, etc.) cual si fuesen enviados divinos.

Todo lo humano, y con esto quiero decir también todas las construcciones humanas y societarias,  incluyendo (por supuesto) las religiones, las iglesias, las misiones, las comisiones, etc., etc. no es apenas sim-bólico, luminoso. Es también dia-bólico, tenebroso.

Las misiones cristianas no escapan a este misterio, que desafía cualquier análisis de la razón.

Por eso se trata de desarrollar y cultivar el lado sim-bólico, y se trata también de disminuir y superar el lado dia-bólico.  Como bien lo dice la tradición budista: “Si un hombre obra mal, que no lo haga una y otra vez, que no se recree en ello. Dolorosa es la acumulación de mal. Si un hombre obra bien, que lo haga una y otra vez, que se recree en ello. Feliz es la acumulación del bien.(Ramiro Calle: Aforismos de Buda ,Edaf: Madrid, 2000 pág.75)

La conciencia de la humanidad evoluciona – como hemos dicho – con luces y sombras. Pero con todo, ya es más claro que la misma palabra “misión” viene con una connotación negativa.

Avanzando el siglo XXI  – y esto nunca debió perderse – sólo se justificaría una misión orientada por la opción a favor de los pobres y en contra de la pobreza. Todo lo demás, es obsoleto y peligroso de prolongar el antaño colonialismo misionero, que como sabemos, estaba viciado de racismo, esclavismo, xenofobia e imperialismo.  Así que debemos ahora reflexionar con seriedad. Cualquier religión quizás siga siendo una fuente de inspiración, pero en términos de siete mil millones de seres humanos no es suficiente. Por excelente que sea, ni el cristianismo ni ninguna otra religión puede ser universal. Es imposible y tampoco es necesario.

Ya no se justifican juntas de misiones ni comisiones, ni espiritualidades misioneras ni “plantaciones” de iglesias – como si fueran papas – que están más centradas en su egocéntrico éxito que en la compasión, la justicia y la misericordia para con los más humildes de la tierra.

Si no pregunta, si no dialoga, si no comprende, la misión cristiana será “misión” pero no cristiana.

 

PARTE 1. Textos de la Vida

La Concepción (Caribe), 1496

Bartolomé Colón, hermano y lugarteniente de Cristóbal Colón, asiste al incendio de carne humana.  Seis hombres estrenan el quemadero de Haití.

El humo hace toser. Los seis están ardiendo por castigo y para escarmiento: han hundido bajo tierra las imágenes de Cristo y la Virgen que fray Ramón Pané les había dejado para su protección y consuelo.

Fray Ramón les había enseñado a orar de rodillas, a decir “Padrenuestros” e invocar el nombre de Jesús ante la tentación, la lastimadura y la muerte.

Nadie les había preguntado porqué enterraron las imágenes. Ellos esperaban que los nuevos dioses fecundaran las siembras de maíz, yuca, boniatos y frijoles.

  1. Leamos todo el texto para comprenderlo en su totalidad.
  2. Compartamos libremente y dialoguemos sobre los sentimientos y observaciones que nos provoca la lectura de este texto.

Nota: la dominación física y material de otras culturas, ocurrió conjuntamente con la dominación espiritual. Esta a su vez, combinaba la brutalidad con la catequesis o educación religiosa cristiana.  En lo espiritual, “el otro” (indio primero, africano después) debida ser conducido a “lo mismo” (cristiano ibérico).   Así lo mandaba el Papa Alejandro VI un año antes en 1493:

“La religión cristiana sobre todo sea exaltada y en todas partes ampliada y extendida; procúrese la salvación de las almas; sométanse a las bárbaras y sea ellas reducidas a la fe”.

Fuera de ese orden, todo era visto como perversidad y desobediencia. Pero téngase en cuenta que tal actitud no es cosa del pasado. La pretensión de cristianizarlo todo, usando distintas formas de coerción (sicológica, económica, social, familiar, etc.) es también una característica “para salvar las almas” en la actualidad.

  1. Volviendo al texto, ¿para qué y por qué son quemados los seis hombres?
  1. ¿Cuál era la meta de la enseñanza religiosa de Fray Ramón? ¿Cómo calificaríamos esta forma de entender la religión? ¿Por qué?
  1. ¿Qué esperaban los indígenas al “enterrar a los nuevos dioses”? ¿Cómo calificaríamos su forma de entender la religión? ¿Por qué?
  1. ¿Qué nos indica sobre la religión dominante la frase siguiente: “nadie les había preguntado por qué…”?

 

PARTE 2. Texto de la Biblia

  1. Leamos todo el texto bíblico en Hechos 17:16 – 34

Nota: el texto es muy rico en pequeños datos. Hay que comprenderlo lo mejor posible, para encontrarle su utilidad en este Encuentro.  La interacción entre Pablo con su tarea de comunicar evangelio y los diversos grupos sociales con sus prácticas, creencias y sensibilidades, es nuestra clave de lectura para este texto.

  1. Observemos en el texto bíblico el método o acercamiento cultural y religioso de Pablo. ¿Qué cosas apreciamos?
    (Hacer o escribir una lista ayudaría a la mejor comprensión mientras se avanza en la lectura).
  1. Observemos en el texto bíblico el contenido o argumentación cultural y religiosa de Pablo. ¿Qué cosas apreciamos?
    (Hacer o escribir otra lista medida que se avanza en la lectura).
  1. Comparemos ambos textos (Vida y Biblia):
    ¿Qué diferencias hallamos sobre el método y contenido del acercamiento religioso?
  1. Teniendo en cuenta la particular situación congregacional, barrial, comunitaria y cultural, ¿qué nos enseña – según el texto – el ejemplo de Pablo?
    ¿Cómo evaluamos nuestros métodos y contenidos de acercamiento al comunicar el evangelio?
  1. Para concluir reflexionando:

“Hoy entendemos que la pedagogía evangélica debe proceder de tal forma que envuelva en un mismo proceso al evangelizado y al evangelizador. Ambos se deben evangelizar, intercambiando las experiencias religiosas, escuchándose el uno al otro, valorando las diferencias, reconociendo en uno y en otro la presencia del Verbo y del Espíritu, dándose cuenta de las limitaciones recíprocas y concientizándose de la mutua misión de estar al servicio del mundo y del sub-mundo (el evangelio se destina al rescate de la humanidad, a partir de las víctimas de la historia)”. (Leonardo Boff: La nueva evangelización, Editorial LUMEN: Argentina, 1990)

 

Para Mayor Información

Puede comunicarse con Marco Güete, Director de Ministerios Hispanos para la Educación Pastoral y de Liderazgo de la Agencia Menonita de Educación Marcog@MennoniteEducation.org